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El dominó

Apasionante, estratégico y divertido son tan solo algunas de las características que encontramos en el dominó, un juego que ha pasado de generación en generación con gran éxito, desde nuestros abuelos y hasta nuestros padres hemos disfrutado de horas interminables donde lo más importante es estar concentrados contando los puntitos de estas fichas rectangulares, pero ¿quién inventó este juego o en qué año surgió?  Vamos a dar un pequeño recorrido en la historia para contestar estas y otras preguntas.

Para llegar a la raíz de este juego tenemos que viajar a China, un país místico que si de algo sabe es de estrategia y creatividad, misma que le imprimió al juego, aunque en realidad no se sabe con exactitud la fecha o el nombre de su creador existen varias versiones. La historia nos permite decir que el dado de seis caras es el antecesor del dominó, ya que al ser desdoblado nos revela las primeras fichas con las que se jugaba. Los registros de algunos historiadores sugieren que estas piezas empezaron a aparecer en el año 181 d.C pertenecientes a soldados, sin embargo, esta no es la única versión ya que existen dos más, la primera apunta a que este juego fue creado por un maestro llamado T’ai Kungen el siglo XII, mientras que otra afirma que todas estas fichas fueron creadas por un estadista desconocido en el año 1120.

Ahora vámonos al resto del mundo, para entender porque estas fichas han viajado a todos los continentes y cómo empezó todo. El dominó llegó a Europa específicamente a Francia e Italia en el siglo XVIII, de ahí pasó a Inglaterra gracias los prisioneros franceses que viajaban con estas fichas y que de mano en mano terminó esparciéndose a todos los rincones posibles del planeta. Francia tiene un papel vital en el desarrollo y popularidad del juego, ya que en esta región adquiere su nombre DOMINÓ el cual nace de la relación con una prenda religiosa que utilizaban algunos sacerdotes en el siglo XVIII, esta prenda era un capuchón negro con interiores blancos, aunque la palabra dominó deriva de dominus que significa dueño de la casa.

Coincidencia total que esta prenda religiosa tenga los colores de las piezas del juego, de hecho, su color tiene otro origen y es simple. El blanco se debe a los materiales con los que creaban estas piezas en la antigüedad; huesos y el negro a lamina de ébano utilizada para que esconder las fichas y que los oponentes no espiaran las posibles jugadas.

De 28, 91 y hasta 148 piezas son algunas de las versiones que corren por distintas regiones, de ahí su gran repertorio de posibles modos de juego, entre los que destacan; Solitario, Tren mexicano, Chickenfoot, Bloque, Drew entre otros que nos ponen al borde de la emoción y hacen que las horas se nos pasen volando.

El valor emocional del juego es enorme, cada persona ha convivido y creado momentos únicos con estas piezas, del valor histórico que hemos recorrido, y que nos permite visualizar y comprender porque el dominó es uno de los juegos más populares del planeta.

 

¿Y tú, a qué juegas?

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