Palinuro

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Los objetos en la literatura cobran personalidad o el narrador se la otorga y al hacerlo es como hacer el conjuro alquímico que transmuta las cosas. Así, Estefanía y Palinuro de México, dan cuenta de por qué sus objetos son tan particulares, y a veces tan extraños. Sin embargo, descubren el afecto que les tienen, el respeto y reconocen su necesidad, lo cual les permite aprender a convivir mejor con ellos.

 

Aquí te compartimos una cita que forma parte de nuestra exposición “Objetos y Literatura”.

Palinuro de México. La muerte de nuestro espejo

“Mira —me dijo—. Se fue al cielo.”
“¿Quién?”
“El espejo.”
Y así era: en el lugar donde antes estaba el espejo, sólo se veía un pedazo de cielo azul con nubes blancas.
[…]
En cuanto a los objetos nos dimos cuenta que era posible adelantarles algo de la felicidad que tendrían en el cielo, ya fuera dejándolos que no hicieran nada o poniéndolos a hacer cosas muy distintas de las que hacían siempre. De manera que durante un buen tiempo nos orinamos en el lavamanos, limpiamos los zapatos con mayonesa, comimos sopa con tenedores, dormimos abajo de la cama y dejamos de contestar el teléfono.

Fernando del Paso

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