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Circo, tradición con sabor a México

A grandes espectáculos, grandes historias, al menos esta es la premisa del Circo Atayde Hermanos, el espectáculo circense más importante de nuestro país,  contar su historia es hablar del México de 1888, una nación en pleno desarrollo, liderada por Porfirio Díaz, quien en su plan de modernización construyó vías férreas que a la par ayudarían a desplazarse a  Aurelio Atayde y su caravana que poco a poco fue tomando fuerza.

 

Proveniente del campo y del calor de Zacatecas Aurelio fundador del Circo Atayde escapa de casa para dedicarse a lo que realmente amaba, el acto de entretener, mezclándose entre payasos, acróbatas y animales emprende su camino y logra dar sus primeras funciones,  hasta que nuevamente y por fuerza de su padre regresa al campo. Este tiempo en casa es corto, la carpa llamaba a la familia Atayde que gracias al trabajo y talento empiezan a llenar las plazas de todo el país.

 

Es 1910 y el circo está consolidado, la política no deja de tocar las puertas de la gran carpa, personajes de la talla de Francisco I. Madero ofrecen dinero por un espacio para hablar de anti reelección, la revolución se encuentra a la vuelta de la esquina.  Esto lo saben los hermanos Atayde quienes brindan al pueblo un escape de la realidad, de las armas y el hartazgo Porfirista, a cambio, ofrecen maromas en el aire, payasos que arrancan sonrisas y animales que se vuelven parte del show. La familia sabe leer bien los acontecimientos que pasan en el país y antes de estallar el conflicto de armas, deciden viajar por Sudamérica y Europa por más de 20 años.

 

Tras un viaje largo el Circo Atayde Hermanos regresa a México, en sus filas se encuentran menos hombres y mujeres, los pocos que quedan se ven desgastados, estar fuera de casa les ha repercutido. El país se encuentra bajo el cargo de Miguel Alemán, los mexicanos cambian su forma de vivir, de vestir, de andar, pero no de divertirse, a su regreso el circo está por vivir una de sus épocas doradas. La gran carpa abre sus puertas y las funciones están repletas de gente dispuesta a pasar un buen rato, es tanta la buena fama del lugar que a menudo se ve ser parte del show a personalidades como Tin Tan, Cantinflas o Agustín Lara se vive la época de Oro.

 

El brillo de esas estrellas queda atrás con una nueva época y generación Atayde, nos encontramos en el México de la devaluación y los altos costos de vida,  la forma de entretener empieza a cambiar es 1990, nos encontramos en un constante ajetreo político, entre sindicatos y fondos de ahorros que nunca funcionan, los espectáculos circenses empiezan a ser golpeados por la falta de público, los altos costos de mantenimiento y el pago en moneda extranjera a los artistas, la carpa más importante del país se aferra a no morir, es la etapa más obscura.

 

El nuevo siglo trae consigo retos importantes para los Hermanos Atayde, con la entrada de la nueva ley de protección a los animales circenses el circo se ve obligado a evolucionar, los actos cambian y la manera de atraer al público también.

 

Es 2021 llenar butacas es más difícil, el circo se ha valido de otras herramientas para hacerse más atractivo, como luz y sonido, los acróbatas dan el corazón y los payasos actualizan constantemente su repertorios de chistes y bromas, el circo parece que se muere y otras noches revive, quizá sea la mística de su fundados Aurelio Atayde o las ganas de no ver morir 133 años de tradición lo que lo mantienen de pie, lo que sí sabemos es que a donde vaya el Circo Atayde Hermanos es orgullosamente mexicano.

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