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Biberón, mitos y realidades

El biberón puede causar enfermedades? ¿Es difícil de limpiar? ¿Ayuda a la aportación de nutrientes? ¿Qué es mejor la leche materna o la fórmula? Todos hemos escuchado estas preguntas y de algunas tenemos respuesta, sin embargo, no todo está claro a la hora de hablar de un objeto importante para los más pequeños del hogar, su historia es tan nutrida como interesante, en ella encontráremos respuesta a todas estas incógnitas.

La edad del biberón es antigua, podríamos decir que desde la existencia del ser humano se han fabricado objetos con distintas formas para alimentar a los lactantes, hallazgos arqueológicos confirman esta hipótesis, como los restos de las vasijas encontrados en Alemania (Baviera) las cuales después de ser examinadas arrojaron que su contenido era leche de animales y provenían de la Edad de Hierro, cabe mencionar que estos artefactos se encontraron en tumbas de niños.

En la edad Media se utilizó lo que se considera el primer biberón, un cuerno forrado de cuero con agujeros por donde los pequeños succionaban. Para el siglo XVII los biberones se hacían de una forma más estética, sin embargo, su uso se limitaba a las clases altas, donde se podían fabricar de distintos materiales como madera, plata o estaño. ¿Pero, qué aporte tenían estos objetos? En realidad sólo se estaba transformando la forma del objeto, en todos los casos se observa que se le obligaba al bebé a succionar, lo cual en algunos casos complicaba la digestión, sin embargo ese era el menor de los problemas.

Ya sea estaño, madera o un cuerno, todos estos objetos fallaron en su funcionamiento, ya que la tasa de mortalidad infantil era alta, debido a la falta de higiene o dificultad para limpiar las mamilas o a los microorganismos de las distintas leches de los animales. En algunos casos se sustituía la leche con alimentos como mezclas de harina, huevo, manteca, en casos más extremos se hacía mamar a los lactantes directamente de las ubres de los animales, todos estos casos terminaban con frecuencia en una muerte prematura por contaminación.

El vidrio y la pasteurización son dos agentes que cambiaron este panorama desalentador. En los hospitales doctores y científicos se dan a la tarea de descubrir cómo frenar el alto índice de mortalidad, en 1888 se aplica la pasteurización para acabar con los gérmenes, en cuanto al vidrio se descubre que los biberones creados con este material eran mucho más manejables, además se limpiaban con mayor facilidad, disminuyendo considerablemente el riesgo de infecciones.

De ahí en adelante el biberón tiene modificaciones como el material y el enroscado, pero ninguna considerable como las dos anteriores, sin embargo, empieza a nacer una nueva pregunta que da vueltas en la cabeza de muchos, hasta el día de hoy  ¿Qué es mejor el biberón o la leche materna?

Consideremos que la historia nos puede ayudar con esta respuesta. En la antigüedad las formas para dar leche eran complicadas, los materiales eran inseguros, además el contenido no era nutritivo y muchas veces enfermaba a los bebés, sin embargo existían madres que no podían proporcionar directamente leche a sus hijos, por lo cual una nodriza se encargaba de esta tarea, pero, muchas madres dejaron de hacerlo después de la gran contaminación por sífilis o por creerlo incorrecto, entonces si se acudía al biberón, que muchas veces para los siglos XVI y XVII era un volado entre la vida y la muerte.

Después del descubrimiento del biberón esterilizado y la fórmula, las madres principalmente occidentales, optan por esta opción, además los cambios hacia el futuro como la integración a la mujer en el trabajo, hicieron que esta práctica fuera recurrente.  Lo que es claro es que estas nuevas fórmulas proveen al menos de los nutrientes necesarios para su crecimiento.

Ahora que sabemos un poco más sobre este objeto, queremos preguntarte ¿Sabías todo esto?

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