Los Papalotes de Japón

Los Papalotes de Japón

Un diccionario japonés compilado en el 981 d.C. menciona por primera vez la palabra “tako”, que significa papalote en japonés. Al igual que muchas otras cosas de Japón, los papalotes llegaron de China y pronto fueron asimilados por la cultura japonesa; de esta manera se generaron varias festividades y tradiciones que giraban en torno a éstos en Japón. En el ámbito religioso se utilizaban para agradecer a los dioses por una buena cosecha; por ejemplo, el sacerdote bendecía y ataba un manojo de arroz a un papalote, el cual se hacía volar alto en el cielo. También las familias volaban papalotes para celebrar, honrar y agradecer el nacimiento o cumpleaños de un hijo. Por otra parte, un Shogun podía demostrar que sería un buen líder volando y controlando correctamente un papalote.

Probablemente la festividad de papalotes más conocida de Japón es la de Hamamatsu, la cual se celebra del 3 al 5 de mayo. En esta festividad de más de quinientos años de antigüedad se lleva a cabo la competición de Takoagen Gassen, la cual consiste en volar cientos de papalotes tradicionales japoneses de 3.5m x 3.5m sobre las dunas de Nakatajima. Una vez que éstos se encuentran volando en armonía en el cielo, los participantes intentan enredar y hacer fricción con los hilos de sus contrincantes para romperlos. El último papalote que sobrevive es el ganador.

Durante las mismas fechas, las cuales comprenden los últimos tres días de la Semana Dorada de Japón, se hacen volar cometas gigantes en varias ciudades del país. Por ejemplo, en Kasukabe se hacen volar dos cometas de 150Kg y otros dos de 800Kg. De la misma manera, en la prefectura de Kanagawa, se vuelan cuatro cometas de 950Kg en diversas locaciones durante el festival de los cometas gigantes de Sagami.

Volar papalotes, además de ser un deporte nacional, se ha convertido en una forma de expresión cultural y artística en Japón a través de los siglos. Es por eso que si un viajero tiene la fortuna de encontrarse en aquél país insular durante la primera semana de mayo, no debe perder la oportunidad de presenciar estos bellos espectáculos, y si es muy afortunado, tal vez pueda hasta experimentar la sensación de volar un papalote en las alturas del cielo japonés.

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